Detesto las fechas, sobre todo al escribir. Por eso estas entradas no incorporarán ninguna. Los sucesos estarán ahí, desordenados. Como debe ser. Creo que con eso ha quedado claro. La imposibilidad de comunicarme con los otros se vuelve cada día más evidente, así que esto aparece como una nueva tentativa. Un nuevo curso de maldiciones.
Vuelvo al Toks. Parece la opción más viable. Descubro que no es un mal lugar para escribir. Puedo beber suficiente café, las cervezas están al 2×1 (¡¿quién carajos anhela beber una jodida cerveza en el Toks?!), y ya incorporaron paquetes de cenas desde cien pesos. Es jodido advertir que las opciones para ancianos empiezan a favorecerme. Apenas hablé con amigas sobre el tema. Insisten en convencerme de pergeñar alguna estrategia para acercarme a nuevas mujeres. Es lamentable. No las culpo: se preocupan por mi bienestar, aunque el bienestar vaya en sentido opuesto. Es por eso que las quiero tanto.
Les digo que, por ahora, me vienen bien las putas. Que lo sé de cierto —sea lo que sea que signifique esa frase—. Que sería mejor acercarme a ellas, echar manos a la obra (a las hetairas, para ser precisos). Pero terminan hablándome de casas, de departamentos que debería empezar a considerar. Patrimonio. Entonces una de ellas me pasa el número de un tipo que, al parecer, renta barato cerca de mi trabajo. Ya le escribiré. Primero las putas.
En el Toks me asignan una mesera nueva. Mi presencia le importa un carajo. Me sirve café y se va. En los últimos meses, todos han decidido abandonarme; sobre todo los meseros. Lo sé: he dejado de parecer alguien capaz de dejar buena propina. Paso ahí un par de horas. Es un buen lugar para desaparecer.
Poco antes del cierre llega una pareja: un tipo con chamarra de superhéroes y una mujer extranjera. Él es joven; ella no tanto. Pronto empiezan a acariciarse y hablar de negocios. Todo en inglés. Ella parece atractiva, pero no la miro demasiado: tengo principios. Uno nunca debe mirar con insistencia a la prostituta ajena. Me voy poco después.
Pensándolo bien, mañana contactaré al casero. A veces hay buenas oportunidades.
Descubre más desde sanabrais.com
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
